Vamos viento ven,
arremete,
VEN.
La ciudad ajena,
las aceras pocas y plagadas de vegetación,
la misma asfixia
la misma sinfonía mental
una y otra vez
VEN.
El paraiso fingido,
la libertad mordiendo ovejas
la primavera estancada en un periodo de tiempo
que se atropella entre las nubes
cargadas de lluvia
VEN.
Pocas cosas se guardan en agendas.
A los peces los encuentro camino a casa
ahogados sobre las piedras naranjas
con sus ojos fúricos y rojos
la boca abierta de la asfixia,
asfixia,
asfixia,
la misma señal
que me obligó a perderte
ven.
La calma no existe
el sosiego está en la muerte
o en la depresión
cualquiera entiende
o deja de entender.
vete.
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