Tengo una rata entre las piernas
no puede subir
y ronronea.
Yo aprieto los hojaldres del opio
y el nácar se acelera.
Te miro desde arriba
con angustia y deseo.
Me dice cosas sucias
y le exprimo las orejas.
Viene y va con su pelaje tosco
con sólo un ojo ciego
al que quiero.
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