sábado, 30 de agosto de 2014

¿Qué sacrificio merece esta nada de donde te agarras para no dejarme suelta, dejarme libre en tu constancia y en tu trato de íntimos idiotas que no sollozan, ni atisban tierra, ni muerte, ni miedos?

Simples baldosas lamidas por la lluvia donde los pájaros siniestros no cantan: gimen una pobreza que increpa los huesos de esos cadáveres entremezclados en cal.

Desesperanza de los campos que ya no yerguen flores, sus pastores de manos marchitas, de evaporación de tiñer, siembran, plácidos y mudos, espejos rotos donde se reflejan uno de tus mil ojos. Los cubre la tierra, no crecen
                                                         
                                                        mueren.


Nada en el universo pretende narrar esta historia de muñones que se palpan, del viento que corre furioso entre hojas y alivia las quemaduras que tus manos han provocado en mi cuerpo.

Ya ves que aquí, entre nosotros, sólo existe esa calma de cama donde la lluvia no suena y se voltea la cara.

Ya ves que todo lo que nos ata
                                              

                                     nos desata.

miércoles, 27 de agosto de 2014


Raspar la pus y que sangre,
drogarse hasta perder los párpados,
adormecer el alma,
llamarte,
flamearte en lo profundo de mi vientre.

                                                          (olvido)


lunes, 25 de agosto de 2014


Me nombra y soy su piedra,
una mirada angular de un ocaso en el puente.
La acumulación del hastío en  los platos
o los trozos de una ventana.

Cada capricho es una danza
y los gatos son almendras que esconden putrefacción bajo el confite.

Las sábanas mal lavadas,
el olor a moho comprimiendo las venas,
la conspiración en la ladera.

Quizá los pasos de la serpientes
no vuelvan a mis sueños,
no quisiera, sin embargo,
pero encuentro dientes esparcidos por el suelo.

Los casetes pierden su cinta
y con ellos voy muriendo.
No siento la fluorescencia en los objetos
como si un viejo leñador se llevara las sombras

                                                                      y explotaran papeles en su vientre.

viernes, 22 de agosto de 2014

La luz se desliza por las fisuras del vidrio,
los dedos acometiendo los rasguños
                                               que el tiempo ha mojado en el cuerpo.

Sonidos que cesan todo,
el día pronuncia un color falso.

Los guijarros esparcidos
                                   son las huellas de gigantes extintos,
que aún depositan su sombra
en los ojos distraídos de los niños.

El eco de los pasos lejanos
                                   anuncia las campanas…
son divorcios festejados
en alguna parroquia apartada.

Quisiera cazar los peces
que aruñan con sus escamas.

                                    Mas el viento salobre embarca la barca
donde apenas las fisuras

imitan una falsa tela de araña.

jueves, 21 de agosto de 2014


        Isadora Duncan


La mascada atorada en una de las ruedas,

girándula de la horca.
 
                                    Isadora

pasos pequeños y silentes,
nefasto crujir de tu pelvis.
El escenario desnudo
y los lirios del olvido.

                   Isadora

¿No será el viento de carretera
el que trae tu nombre?
o quizá,
¿algún recuerdo atorado
que palpita en mi cuello?



miércoles, 20 de agosto de 2014

Escribir desde los atolladeros donde se proyecta la sangre y se precipita la espera.
Escribir para gritar la angustia, las planicies y los atorados dientes que caen en sueños.
La muerte.
Escribir para gemir este repudio de costra, momificar las piernas y engendrar anacoretas predestinados a morder piedras.
Escribir como el óxido en las uñas, las manchas en la alfombra, la proyección a algún recuerdo.
Mordisquear las sábanas o destruirte el cráneo pensando, arrullando comején de hormiga e insecticida.
Despreciar la paz,
                              las heridas.
Querer… pretender ser el vómito de la tierra, ahogar las malformaciones,
                                                                                                         hederse de besos.
Destripar puercos,
barnizar con uñas,
                           atollar versos.        


martes, 19 de agosto de 2014

Cuando el suicidio era un mito
en las venas de Jim Morrison
o en las de Kurt Cobain,
en su mirada angustiada
cantando
where did you sleep last night.
Apenas mis manos parpadeaban
el mundo
y el suicidio tenía algo,
                                      incluso,
seductor.

Se fueron marchando uno a uno
con enigmáticas despedidas.

El suicidio regresa a mi mente
como una masturbación.

La lucha por seguir vivo
aferrando los párpados a una cornisa
de sueños y sonrisas ajenas

regresa

y opaca la casa
la bulla de ellos.

Apenas ahora que sólo son recuerdos,
veo sus ojos sonriendo,
siempre
              sonriendo.

La máscara de la risa
oculta las piedras rotas
que el río expulsa
hacia la orilla.