Cuando el suicidio era un mito
en las venas de Jim Morrison
o en las de Kurt Cobain,
en su mirada angustiada
cantando
where did you sleep last night.
Apenas mis manos parpadeaban
el mundo
y el suicidio tenía algo,
incluso,
seductor.
Se fueron marchando uno a uno
con enigmáticas despedidas.
El suicidio regresa a mi mente
como una masturbación.
La lucha por seguir vivo
aferrando los párpados a una cornisa
de sueños y sonrisas ajenas
regresa
y opaca la casa
la bulla de ellos.
Apenas ahora que sólo son recuerdos,
veo sus ojos sonriendo,
siempre
sonriendo.
La máscara de la risa
oculta las piedras rotas
que el río expulsa
hacia la orilla.
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