La luz se desliza por las fisuras del
vidrio,
los dedos acometiendo los rasguños
que
el tiempo ha mojado en el cuerpo.
Sonidos que cesan todo,
el día pronuncia un color falso.
Los guijarros esparcidos
son las huellas de gigantes
extintos,
que aún depositan su sombra
en los ojos distraídos de los niños.
El eco de los pasos lejanos
anuncia
las campanas…
son divorcios festejados
en alguna parroquia apartada.
Quisiera cazar los peces
que aruñan con sus escamas.
Mas el viento salobre embarca la barca
donde apenas las fisuras
imitan una falsa tela de araña.
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