viernes, 22 de agosto de 2014

La luz se desliza por las fisuras del vidrio,
los dedos acometiendo los rasguños
                                               que el tiempo ha mojado en el cuerpo.

Sonidos que cesan todo,
el día pronuncia un color falso.

Los guijarros esparcidos
                                   son las huellas de gigantes extintos,
que aún depositan su sombra
en los ojos distraídos de los niños.

El eco de los pasos lejanos
                                   anuncia las campanas…
son divorcios festejados
en alguna parroquia apartada.

Quisiera cazar los peces
que aruñan con sus escamas.

                                    Mas el viento salobre embarca la barca
donde apenas las fisuras

imitan una falsa tela de araña.

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